VQué es un laberinto?..

Un laberinto es un antiguo símbolo que tiene relación con la totalidad. Esto en combinación con la imagen del círculo en espiral, representa el viaje hacia el propio centro, hacia la meta a la que se quiere llegar con sus idas y vueltas. Tornándose en nuestros días una herramienta eficaz para transitar la vida cotidiana.

La vida es un viaje sagrado. En ella descubrimos que se está en continuo y trascendental cambio, que tiene que ver con el crecimiento y las sucesivas podas para crecer fuerte y dar frutos en abundancia. También se descubre el movimiento en continua expansión y transformando la visión de lo posible haciendo ver con mirada de águila y otras con mirada de tortuga, aprontando la vista para enfocarla en la tarea y aprendiendo de la intuición.

En algún aspecto para comenzar este viaje se debe tener determinación y coraje de manera de poder transitar las sucesivas etapas que tienen que ver con la vida propia de cada uno. En este camino uno nunca está solo, muchos están en el trayecto con mayor o menor consciencia de transitar un camino hacia algo. Algunos tan solo sienten el efecto del camino rodando y chocando como pelotitas de pinball con otros compañeros de viaje o contra las paredes de antiguas resistencias a determinados cambios en lo personal y social. Ya que si bien el camino cada uno y sólo cada uno puede transitarlo por sí mismo, la edificación es comunitaria.

Un laberinto es un arquetipo en el cual se puede tener una cierta y directa experiencia de vida. Se lo puede transitar a modo de juego en vista a la metáfora de la gran marcha que hemos emprendido en nuestra vida. Es un símbolo donde se crea un espacio sagrado y un lugar donde lo profano se entrecruza con lo sagrado adquiriendo todo una dimensión de sacralidad dando sentido al camino, a la vida misma a cada acto realizado por más pequeño que éste sea.

Pero un laberinto es tan sólo un camino, de ahí su unicircularidad. El camino dentro del él es el camino fuera de él. No existen callejones sin salida y cuando se llega al centro (meta), al continuar caminando nuevamente otro estadío se presenta en la marcha de un continuo sinfín. Llegando, siempre llegando.

Un laberinto es un modo de tomar actitud ante el camino elegido. El camino exige que se agudice la intuición, la creatividad en la meditación continua y activa de los pasos dados en la vida, en la determinación a tomar ante problemas y/o conflictos presentados en la trayectoria. Aquí es donde al aplicar la suma y resumen de todo lo aprendido y adquirido en la vida un problema se torna complejo y no difícil, con múltiples salidas y propuestas para emprender y aplicar.

El tránsito por el "gran laberinto" de lo cotidiano nos centra en el viaje del héroe, en escribir la historia desde una perspectiva dialéctica y comprometida con los hechos que nos atraviesan y de la manera en que se operan sobre ellos.

 

Jornada de tránsito

Como dije antes una metáfora del laberinto es el viaje de vida al que todos estamos llamados, al que todos estamos invitados a descubrir en la verdadera vocación de ser humanos. Encaminados a la meta pero aprendiendo y pesando lo aprendido en el trayecto. Sonidos, luces que asaltan los sentidos, texturas que invitan al recuerdo presente en tiempos lógicos, hechos que nos confrontan con lo vivido y el presente que reclama decisiones a tomar. Es cierto cada uno de los vivientes se puede decir que transita su propio laberinto hacia su propia meta, pero éstos laberintos se entrecruzan con otros tantos laberintos y es así que a lo largo de este camino se encuentran compañeros de viaje que hacen más llevadero el camino o menos llevadero. El punto es que todo lo transitado, todo lo recabado en información en el camino sirve en su momento como material de relectura y reelaboración centrado en la tarea y en el camino siempre espiralado y cargado de experiencias emocionales donde el proceso de las situaciones tiene gran importancia.

En esta jornada tal vez se encuentren situaciones de enredos y perplejidad, esto daría cuenta de que un laberinto podría ser un rompecabezas para resolver. Pues esto no lo es. Un laberinto es la propuesta al tránsito en la deconstrucción continua, sin fin sin comienzo, que se puede uno sumar (conscientemente) desde el lugar y posición social que se encuentre. Un rompecabezas puede llevar a la desesperación y al abandono al detenerse en la pieza faltante para cumplir con la figura requerida, cosa que en el camino del laberinto seguramente se podrá encontrar esa pieza y otra y otras tantas más dando un mosaico de infinitas terminaciones, construyendo mapas y territorios donde explorar... haciendo camino al andar. Es en ese sentido que la "jornada de camino" no tiene fin. Siempre el fin de la jornada es el comienzo de otro día que espera ser descubierto.

Seguramente al poner el pie en el laberinto encontraremos gente que se nos cruza, que se adelanta, que se retrasa... todos van en la búsqueda consciente en mayor o menor grado de su vocación. Es en ese camino donde se pondrá a prueba la flexibilidad y rigidez en la toma de decisiones de manera de poder enriquecer la vida y elevarla para uno y tomando responsabilidad para los que nos rodean. Rigidez y flexibilidad y sus diferentes y sutiles formas de expresión en la cotidianeidad.

Y una y otra vez se recordará que el laberinto es un símbolo de totalidad y solo un camino y que en ese camino estamos todos y todos somos iguales en ese camino, todos peregrinos y extranjeros que necesitan de hospedaje, ropa, comida y un otro que en solidaridad nos tenga en cuenta y ayude a reconstituir ese poema perdido que somos. Solidarios y solícitos a la necesidad del otro y propia por supuesto, descubriendo la dimensión humana de la palabra en actos de compasión dejando que el silencio hable y encante con su música. Manifestándose en las andadas por este mundo de conjunción en torno al viejo sol de la palabra.

De los andares por esta Pachamama de eternidades que se cuelan con el brillo del hilo de oro de la vida.

Para transitar este laberinto tan solo tienes que entrar en él –o, ya estás y no diste cuenta de ello- y caminar, podrás descansar del diario trajín cuando te asalte el cansancio; cuando la desazón se torne sombra que no deje ver horizonte, las huellas de quienes antes que vos lo transitaron te darán pistas para seguir y captar el silencio que domina la montaña... y habla. El camino es exigente y extremo se trata de ser un náufrago o timonel del propio barco, pero sea lo que sea la salida es la entrada. Y la entrada paradójicamente es la salida que siempre una y otra vez se torna entrada.

En este sitio que se trata de transitar el laberinto –el ancestral y el nuestro de cada día- confrontándonos con lo cotidiano, sus efectos y hacernos compañía en su andar. Hacernos nacer a la distancia en lo cercano y donde se esté, comprometidos con el nacimiento de presentes inaugurales e históricos que dan cuenta de "ser humano".

Entonces, como el movimiento se demuestra andando, andemos. Estás invitada/o a dejar impresión o experiencias vividas o hablar de algo especial que te sucede en este viaje, puedes hacerlo utilizando el canal apropiado para ello. Nos vemos en el camino...


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